Crear una buena experiencia de usuario: 3 consejos


Todos los diseñadores estamos familiarizados con dos conceptos relativos al mundo digital: la interfaz de usuario y la experiencia de usuario. La primera se refiere a la “piel” de la página o aplicación, la que el usuario ve y con la que interactúa, y la segunda está relacionada con el resultado de esa interacción e incluye además la estética, la usabilidad y las emociones que despierta, lo cual desemboca en una percepción positiva o negativa por parte del usuario.

Sin embargo, ocurre que algunas veces los diseñadores nos dejamos llevar por nuestro propio afán creativo y nos centramos tanto en el diseño de la interfaz que olvidamos que ésta debe ser ante todo comprensible para el usuario, pues su función es facilitar la interacción de éste con la funcionalidad del sitio o la aplicación.

Y no se trata de que todo el peso de la experiencia de usuario recaiga sobre el diseñador, pues ésta, lo mismo que el desarrollo frontend y backend, son procesos distintos del diseño, pero como diseñadores sí debemos tener presentes algunos elementos imprescindibles para que nuestro trabajo sea eficiente y tenga calidad.

Por ello hoy te comparto algunas recomendaciones para lograr una mejor relación entre tu diseño y la experiencia de usuario positiva que seguro deseas crear. Así que comencemos:

1. No confundas interfaz con experiencia

Como ya te expliqué, interfaz de usuario y experiencia de usuario no son lo mismo, así que piensa en la interfaz como la estrategia a seguir para lograr la experiencia y trabaja de acuerdo a esta máxima. Recuerda que hacer una interfaz atractiva no significa que funcione bien, así como una interfaz funcional no será necesariamente amada por el usuario.

Por ello debes planear al detalle cada aspecto de tu creación, donde lo primordial es el contenido, que es el núcleo del diseño. Una vez que conozcas a fondo el contenido que debe poseer tu web podrás organizar mejor su estructura, determinar cómo se producirá la interacción y finalmente diseñar su parte visual acorde a todo lo anterior y a las características del público al que va dirigida.

De esta forma obtendrás un resultado no sólo atrayente, sino que además ayude a enriquecer e incrementar la experiencia de usuario de manera que todo el que interactúe con ella sienta ganas de mantenerse conectado.

Y para que comprendas de lo que hablo te invito a visitar KFC Colonel Sanders, un sitio muy bien pensado a partir de la interacción constante:

2. No diseñes para ti

Es normal que si trabajas en una rama creativa, como lo es el diseño, desarrolles tu propia estética y tu propia opinión respecto a cómo realizar cada cosa, y esto no es malo, al contrario: es genial que cada cual tenga su sello personal y se lo imprima a lo que hace, pero eso no puede llevarnos a diseñar para nuestro propio ego.

Claro que todos los diseñadores sentimos siempre una responsabilidad casi paternal por nuestros diseños, pero debemos comprender que no diseñamos para nosotros mismos ni para probarle algo al mundo, sino para facilitarle las cosas a un usuario promedio, y es con él con quien tenemos la responsabilidad.

Por tanto, y para cumplir con esa responsabilidad, a la hora de diseñar debes ponerte en el lugar del usuario y preguntarte qué busca, qué necesita y qué desea en cada caso, o cuál sería la forma de navegación más fácil para él, pues este es el primer y más importante paso en el proceso de diseño. De esta forma lograrás crear productos tan funcionales y atractivos como Beatbox Academy:

Al final, y para estar seguro/a de que tus suposiciones y decisiones fueron las correctas, debes probar tu diseño en dispositivos reales y ante personas reales, pues de esta forma podrás darte cuenta de errores que quizás no viste antes.

3. Diseña de forma consistente

A menudo ocurre que diseñamos al revés: comenzamos por el problema y sus elementos, y luego intentamos crear una experiencia cohesiva. Como lo que hacemos es dividir la interfaz en sus componentes individuales, nos sumergimos a nosotros mismos en subproblemas, metas, tareas, flujos, etc., y después de un rato no logramos ver el diseño como un todo.

Sin embargo, los usuarios no ven las partes, sino la suma de ellas, y utilizan sus propios conocimientos previos para guiarse en las interacciones con nuestro producto, lo que se conoce como consistencia externa. Buscan los patrones que hemos utilizado en el diseño y los comparan con otros que ya han usado en sitios o aplicaciones similares y que los ayudan a navegar mucho más rápido.

Por ello debemos asegurarnos de que la interfaz es consistente con las expectativas de los usuarios y con el contenido mismo, como ocurre con AirBnB:

Conclusiones

Nuestro trabajo como diseñadores es guiar al usuario y hacer del proceso de navegación algo tan fácil y satisfactorio como sea posible, así como asegurarnos de que el usuario reconoce suficientes patrones en nuestras interfaces como para sentirse cómodo. Recuerda que ante todo debes desarrollar confianza y seguridad, para lo cual es imprescindible poner las miras no sólo en lo atractivo o sugerente del diseño, sino en lo que éste puede facilitar e inspirar.

Y eso es todo por ahora, si logré ayudarte no olvides hacérmelo saber. ¡Hasta la próxima!